No es un misterio ni mucho menos una sorpresa que nuestro fútbol nacional esté estancado y viviendo una crisis de nivel en todos los aspectos. La pregunta que nos hacemos mucho se resume en un “¿A qué se debe?”, pero desde un pusto de vista personal y reformulándome esta pregunta, el camino iría más bien en un “¿Hasta cuando vamos a permitir ésto?”, ya que practicamente la mayoría sabemos cuales son las razones o meollos que están carcomiendo al balompié local, y aún estando informados, nos esforzamos arduamente en mantener nuestra postura de brazos cruzados y no hacer nada al respecto, primero en un esquema personal y luego en uno global.
Con el pasar del tiempo seguimos creyendo ingenuamente que la solución a un problema es un cambio de cara (o de caras), por lo cual nos llenamos de tristeza y coraje al ver que los resultados no se están obteniendo, pero al mismo tiempo nos regocijamos internamente porque bien sabemos que pronto nos tocará colocarnos nuestra capucha de verdugo y caminar lenta pero ansiosamente hacia la degolladora para culpar y cortar cuellos a diestra y siniestra, al fin y al cabo, en el deporte de la crítica hacia un tercero, somos campeones mundiales invictos.

Oye, pero yo no se porqué estamos tan jodidos!
No hay problema. Sabemos que hay personas que simplemente no entienden aún la causa de nuestras tragedias futboleras o que simplemente dan por entendido que el fútbol azteca “es así” y que probablemente estén esperando con ansias el siguiente mundial en Brasil para, en caso de que México acceda a los Cuartos de Final, salir desenfrenadamente de su sillón hacia el Ángel de la Independencia a festejar como si no hubiera mañana ya que el “logro más importante en la historia del fútbol nacional” se ha logrado. Digo, ya quisiera Estonia, Luxemburgo, Kuwait y Bolivia llegar a esa instancia.
Con la materia prima que tenemos, debemos atrevernos a pensar más allá. Lamentablemente, esa materia prima, en el 70% de las veces se atrofia debido a la variedad de epidemias y enfermedades que pasean como Pedro por su casa en el sistema futbolístico nuestro. La solución no tiene una guía de “Como levantar el fútbol Mexicano”, sino que simplemente depende de que tanto podemos hacer trabajar nuestras mentes (mentes limpias) para sacarle provecho a lo que cultivamos en esta tierra. ¿En qué nos basamos para hacer ésto? Simple. El primer paso es reconocer el problema. Cuando reconoces una adicción, enfermedad o problema interno y estás dispuesto a buscar la forma de tratarlo y luego darle seguimiento consciente, el misterio se transforma en objetivo y la incertidumbre en procedimiento.

Oye, pero si tanto te quejas, apoya con una solución.
Me encanta quejarme porque así les abro los ojos a los demás. ¿Soluciones? Las soluciones se derivan de la raíz del problema. Es por eso que a continuación voy a presentarles las 6 enfermedades del fútbol mexicano.
1. Pienso, luego despido.
¿Por qué Santos pasó de estar a 1 partido de descender a quedar campeón 1 año después? Constancia y confianza. Daniel Guzmán llegó al club lagunero con una sola misión: Salvar al equipo del descenso. Tuvo una primera mitad de torneo espantosa y vió la guillotina muy de cerca. Sin embargo, los señores de corbata tuvieron una decisión atinada y sensata, por lo que “El Travieso” obtuvo la confianza para seguir al frente del plantel. Lo que vino fue sencillamente increíble. Salvó al equipo del descenso, lo coló a la liguilla mediante el (infame) repechaje eliminando al San Luis, aunque luego quedó eliminado por el Pachuca. Con constancia y confianza, Daniel Guzmán hizo el mejor torneo corto en la historia del Club Santos en el Apertura del 2007 y terminó de lider general. No quedó campeón por esas cosas extrañas que nuestro querido Doctor Jaime Maussan investiga y crea una parafernalia día con día (y yo recuerdo perfectamente ese partido de vuelta en la semifinal contra Pumas, que Santos escenificaba de manera perfecta el desembarco de Normandía por parte de los Aliados), pero mantuvo el hambre que le dió el campeonato en el Clausura 2007, frente al eterno subcampeón, es decir, el Cruz Azul. Y no solamente fue Daniel, sino que también lo hizo Hugo Sánchez en el bicampeonato con Pumas, Ferreti en el campeonato con Pumas y este último con Tigres, Meza con el Pachuca galáctico del 2006, y la lista sigue. El factor común es la confianza al sufrir un lapso de malos resultados y la constancia, cuando se obtiene la confianza y se genera una mejoría en el accionar y vestidor.

2. Pienso, luego cobro.
Los síntomas se manifiestan en la presencia de parásitos. Y no cualquier parásito, sino que uno que tiene un agujero en el estómago y no se llena nunca. Los jugadores están malacostumbrados a jugar por la P de Pesos y no la P de Pelota o Público.
Si me pagas bien, a ver si rindo lo que prometí. Si me pagas mal, no vas a ver nada. Entonces, se crea un ambiente en el que billete manda espectáculo, y bien sabemos que ésto nunca ha comprado el buen fútbol. ¿Por qué San Luis se salvó del descenso en el Clausura 2006 y llegó a la final? ¿Por qué Ciudad Juárez se salvó del descenso y llegó a la semifinal en el Clausura 2009? ¿Por qué Puebla, con el simple hecho de portar medias en la cabeza para emular a su técnico que soltaba lágrimas por ellos, llegó a la semifinal? ¿Por qué Querétaro se salvó del descenso y llegó a la semifinal eliminando al superlider? Porque los jugadores jugaban por algo más que el dinero. Caso contrario: hay muchos. América, Tigres y Cruz Azul representan perfectamente este ejemplo.
3. Parásitos.
Cria cuervos y te arrancarán los ojos. O en este caso sería: “Trae cuervos y te arrancarán los ojos”. Pienso que muchos están de acuerdo que los mejores buscadores de talento pertenecen a Jaguares y a Tecos. Si no lo habían visto de esa forma, simplemente echen a volar sus recuerdos y vean que la mayoría de extranjeros que han triunfado en México, el primer equipo al que llegan, es uno de estos dos. ¿Y los demás? Por supuesto que hay excepciones, pero en la mayoría de los casos, llego a una conclusión como ésta: O eficientan costos en la institución contratando buscadores de talentos de la federación mexicana de Rugby, o simplemente son muy descarados y hacen sus cochinadas corruptas a plena luz del día con los promotores. Madre mía! Si les dijera como se me pone la piel chinita de preocupación y miedo cuando escucho los nombres de Guillermo Marino, Maximiliano Biancucchi, Federico Higuaín, Yulián Anchico, Danilo Vergne, Everton Cardoso, Daniel Bilos, Lucas Castomán, Sebastián Taborda, Diego Alonso, Federico Domínguez, Eliomar Marcón, Los 5 Yugoslavos del Puebla, Rolando Zárate, Sandro Sotilli, Carlos Casartelli, PERCY COLQUE, Erwin Ávalos, Walter Guglielmone, Ariel Bogado, Lucas Barrios, Gonzalo Choy, Joel Soto y me emociono para seguir toda la noche.

"Federico Higuaín, hermano de Gonzalo"
4. Here comes the money.
¿Para qué jugar en Europa o invitar equipos africanos con la selección nacional, si puedes jugar en el Rose Bowl, Toyota Park, Home Depot Center o el Pizza Hut Park (entre otros) contra Venezuela, Ecuador, Guatemala, Honduras, Canada, Panamá, Cuba, Ñupi, Valedores, Lakers, Shohoku, Misioneros de Cristo y el equipo de Venga La Alegría… UNA Y OTRA VEZ?!
Los dólares nublan la visión de los que respiran billetes, mismo que (desafortunadamente) son teloneros del sistema futbolístico aquí. Puede ser tomado en cuenta como dinero para inversión al fútbol mexicano, pero… ¿en qué lo invierten? Ah si, qué estúpido: El sueldo de Eriksson.
5. Cubo Torres = Nuevo CH14… WTF???
La sopa de cada día. ¿Se acuerdan de Juan Pablo “El Loquito” García?¿O de Edoardo “El Roberto Carlos Mexicano” Isella? Talento hay en México, el problema es que aquellos que están en crecimiento y desarrollo deportivo, dan 1 o 2 partidos buenos (como Isella) o torneos buenos (como García) y la prensa junto con el público los inflan más que a Kirby. El jugador, con su mentalidad limitada e ignorante, siente que ha conseguido un objetivo y entra a una zona de comfort en la cual superarse le implica una cierta incomodidad, por lo tanto, vive un cuento de Cenicienta por algún tiempo y cuando ve que no todo era color de rosa, se da cuenta que es demasiado tarde para enderezar el rumbo. Si no, pregúntenle a Jair García, Sonny Guadarrama, Ever Gúzman, Hector Altamirano, Moctezuma Serrato, Juan Carlos Medina, Alonso Sandoval y el representante número 1, Don Alberto Medina.

"Kirby (para los que no lo conocían)"
6. ¿Somos Compadres o qué?
El “compadrismo”, rasgo autóctono de las culturas latinas, se presenta a diestra y siniestra en el deporte más hermoso del mundo. Lo podemos observar en todas las categorías, desde el niñito que juega porque su papá es el entrenador del equipo hasta el viejo que ya no da una pero va al mundial de Alemania 2006 porque el entrenador es su suegro. El efecto repercute 10 veces más en los casos con niños o jóvenes en desarrollo, porque al fin y al cabo, árbol torcido desde la raíz, no se endereza. Por lo tanto es nuestra misión evitar torcer las oportunidades de los buenos talentos que encontramos a cada rato en cada rincón de la república.
¿Qué nos queda por hacer ahora entonces? La verdad es que muchos ya conocen estas enfermedades o al menos algunas de ellas, pero nadie hace o dice nada ya que estamos bastante cómodos. A la larga encontramos lo que buscamos, o sea, diversión, dramatismo y sobre todo, vivir con la esperanza (la cual es real) de que nuestro equipo sea campeón, ya que por más mal que juegue, siempre tendrá oportunidad de llegar a lo alto debido a los puntos mencionados anteriormente. Esto es lo que yo llamo un “Amor de Idiotas”. Cuando nuestro equipo logra el éxito a nivel local, todo el sistema podrido que está por debajo, nos importa un pepino y tres chayotes. La decisión está en nuestras manos como grupo conjunto. ¿Podremos hacer que nuestra voz y nuestras acciones generen jóvenes talentosos catalogados como joyas mundiales y algún día ser campeones del mundo? ó ¿Enrique Peña Nieto saldrá electo Presidente de la República, seguiremos leyendo la Biblia y celebraremos algún día el pase de México a Cuartos de Final?
